Luis Scafati · Arde la candela Pastel y carbón sobre papel, 50 x 70 cm

Luis Scafati

Mis modelos están en la calle, habitan mi memoria.

Los encuentro sentados en el subte, o en un bar, en el reflejo de un espejo, pasan raudamente por la vereda, ellos no saben que los observo con ojo de dibujante.

El arte griego buscaba un ejemplar perfecto, una suma de formas armónicas; Leonardo aconsejaba prestar atención a lo que uno dibujaba porque la tendencia es autorretratarnos.

El modelo clásico era una figura de ocho cabezas de alto, siete y media si buscabas acercarte más a lo real. Entre ojo y ojo un ojo, el pubis cae en la cuarta cabeza.

Pero en la calle estas reglas no existen.

Nadie es perfecto. Hay petisos, gordos, jorobados, culos bellísimos, panzas extraordinarias, ojos extraviados, narices que simulan una berenjena, pieles blancas como la cera…

A veces siento que estamos más cerca de la caricatura que de esos ejemplares que solo viven en los avisos publicitarios.

Probablemente por eso me fascinaba el circo, ese lugar donde todo era posible, el circo es una metáfora de esto que llamamos realidad.

Hoy mis circos los encuentro a la intemperie, no juzgo ni me burlo, solo observo con la voracidad con que mira un dibujante.

L.S.

Obra

«Arde la candela». Pastel y carbón sobre papel, 50 x 70 cm

Inaguración

5 de octubre de 2017