Marta Vicente · Pez rojo Óleo sobre tela, 31 x 40 cm

Marta Vicente

EL BOSQUE Y LA LUNA

Una muestra es también un momento donde nos detenemos y vemos en perspectiva lo que a lo largo del tiempo venimos desarrollando. Encuentros felices o callejones sin salida. Es entonces, cuando con la luz de la conciencia, se nos revela nuestro trabajo. ¿De dónde salió esto? Me pregunto.

Ilustraciones de cuentos que guardo desde mi infancia, antiguas fotos de niños temerosos ante ese siniestro instrumento que les roba la imagen, mesas servidas, animales y paisajes, todo está allí, probablemente salido de algún lugar que llaman inconsciente.

Veo las mesas, protagonistas desde hace mucho en mis pinturas, donde transcurren cenas que parodian la última, cuyos comensales son extraños animales o niños, buscando quizás, un centro espiritual que los ampare.

Veo los pájaros, mensajeros del cielo y la tierra, oscuramente ligados al destino, como bien dice esta frase del Corán: «Al cuello de cada hombre, hemos atado un pájaro».

Veo el bosque, con esa sensación ambivalente de angustia y serenidad.

Veo la luna, sus lágrimas iluminando la noche profunda.

Veo finalmente, que mis palabras no alcanzan a expresar el contenido que estas imágenes salidas del pincel encierran, tal vez porque como dijo Geoges Gurvicht: «Los símbolos revelan velando y velan revelando».

Obra

«Pez rojo». Óleo sobre tela, 31 x 40 cm

Inaguración

16 de febrero 2017