Pasen y vean: abre nueva galería de arte en Ciudad

Andrea Cano, la musa de Osvaldo Chiavazza, inaugura Mandrágora en Ciudad con una exposición del artista. Rosas, Lezano y Scafati, entre otros, serán parte.

Uno de los mayores obstáculos que encuentra un artista para posicionar su obra en el mercado internacional es llegar a un acuerdo digno con el art dealer –el vendedor especializado– sin traicionar su libertad artística en el intento.

En el mundo, las grandes galerías como Marlborough en Nueva York pueden llegar a obtener comisiones del 60 al 75% en las ventas. Con exigencias que van desde mantener un estilo a producir una determinada cantidad de material.

Por esto, muchos eligen exponer en forma independiente, aunque esto implique más promoción que dinero, y abrir sus propias galerías, volviéndose mecenas de sus colegas. La primera en subirse a esta tendencia en Mendoza es Andrea Cano, que este jueves inaugura Mandrágora, una galería en Ciudad, con vista a la calle que busca potenciar a los artistas en una relación directa con su público.

Las esculturas de Fernando Rosas y las pinturas de Germán Álvarez conviven en la galería.
La propietaria del lugar es nada menos que la esposa y musa inspiradora de Osvaldo Chiavazza, que desde hace diez años es su representante. Una mujer de mirada fuerte y convicción determinante.

En efecto, desde la idea del proyecto a su concreción pasó poco tiempo. “Pareciera que se estaba gestando antes de que nos diéramos cuenta. Todo surgió cuando vi un local y dije: “qué lindo para poner una galería”. Y de ahí surgió el interrogante de Osvaldo: “pero, ¿te pondrías una galería?” Encontramos el local adecuado al otro día, lo alquilamos a la semana, y acá estamos”, comentó a El Sol, Andrea.

Con la experiencia que fueron ganando a lo largo de los años, tenían en claro todo lo que deseaban y todo lo que no querían para su empresa. “Pocas veces hemos trabajado con galerías porque, a pesar de que hemos tenido buenas experiencias, no encontrábamos un espacio que sintiéramos propio”, analiza.

“Teníamos ganas de tener una galería al estilo tradicional. Con vidriera a la calle, con una persona que te atiende y con precios adecuados y que sea justo para el cliente y el artista. Queremos que todos pasen y vean, desde el que va en el colectivo hasta el que pasa caminando”, dijo la dueña del local ubicado en 25 de Mayo 780 de Ciudad.

La gran inauguración se realizará este jueves con una exposición de Osvaldo Chiavazza. Aunque también conviven en el local las obras de Fernando Rosas y Germán Álvarez. La agenda, que ya está programada hasta octubre del 2017, con exposiciones cada 45 días, incluye las muestras de Germán Álvarez, Marta Vicente, Fernando Rosas, Oscar Reina, Joselito Sabogal (Perú), Salomé Vorfas, Luis Scafati y la fotógrafa del rock Nora Lezano (Buenos Aires).

En cuanto a la repercusión entre los colegas, Cano confiesa que: “Todos a los que convoqué me dijeron que sí. Se muestran felices. Lo que me pasa con esta galería es que puedo llamar a artistas de los cuales soy fanática y pedirles que expongan”.

Y agregó: “Entre el galerista y el artista tiene que haber una relación de confianza. El artista tiene que creer en su galerista, el que lo está ayudando y está creando un valor agregado a eso que él hace y el galerista debe creer en la obra, más allá de si la vende o no, a quién y a cuánto. El tipo vale para vos, y eso, luego se termina reflejando en las ventas”.

Democratizar el arte

La pareja fue innovadora también en poner arte a la venta en Facebook. Obras en pequeño formato y a precio accesible que se publican en el día y son compradas en segundo. Bocetos que pueden adquirirse también en Mandrágora desde los $500.

“Estábamos buscando la manera de que el mercado se abriera y todos pudieran acceder a tener una obra. No todos pueden destinar dinero a eso. Teníamos que hacer la diferencia entre tener un afiche y un original. Deseábamos generar el coleccionismo: de que esto es único, lo tenés vos y cambiaste los muebles de tu casa, esperando que te lo lleve”, dijo.

Y finalizó: “Cada uno tiene una manera distinta de acercarse a comprar un cuadro, lo reciben de una manera distinta, lo pagan distinto, y lo tienen como un bien de una manera distinta. Para uno es una inversión, para otros, algo que los reconforta y hay quienes creen que es una señal de distinción. A modo personal, me parece maravilloso todo lo que experimento con el arte y me interesa que todos tengan ese acercamiento”.


Por: Adriana Lui
adriana.lui@elsol.com.ar
AdrianaLuiPh

Ver nota original